Hoy en día hablamos mucho de tolerancia, por fortuna, pero en tiempos de los antiguos romanos la palabra tolerar significaba tan solo "sufrir", "soportar". Un dolor se "toleraba" como tal vez se soportaba a los bárbaros, los extranjeros, a los que se dominaba sin llegar a entenderlos. Eso acabó llevando, dicen grandes historiadores, al fin del Imperio Romano, por no haber logrado aprender de esos pueblos como hicieron con los griegos; a escuchar y admirar esa cultura distinta, la griega, se debió gran parte de la grandeza de Roma.

Más tarde la palabra cobró el sentido no solo de aguantar, soportar, sino también de apoyarse unos a otros, aceptar las diferencias o, aún más, valorarlas. Porque sin los otros no llegamos a ser quiénes somos y, sin atrevernos a ser distintos unos de otros, con miedo y con rechazo de esas diferencias, nunca podemos mejorar.

Pensad en Rota: gracias al canal de radio de la base, que transmitía a los Rolling Stones o a AC/DC y otros que no sonaban entonces en España, muchos músicos pudieron escuchar blues, jazz, todos esos estilos, y hacer sus propias grandes canciones. Sin esa música de allende los mares no hubieran existido el rock de Triana o La leyenda del tiempo de Camarón.

Hoy es el día del flamenco, además del día de la tolerancia, y me parece que no es ninguna coincidencia: lo vamos a comprobar ahora al disfrutar de la guitarra de Kamil, flamenca pero fabricada en Canadá, y además un invento de aún más al sur, árabe. De la fusión de ritmos surgió la rumba, como de muchas otras fusiones e influencias surgieron el blues, el reggae [régue] y algunos palos del flamenco. Esa música, que sentimos tan nuestra, la tenemos gracias a la mezcla de culturas: el cajón flamenco que vamos a escuchar nació en Perú, las castañuelas ya tenían su versión en Grecia hace cientos de años, y así con todo. Disfrutemos, pues, de estas magníficas canciones como un vivo ejemplo de lo importante que es la tolerancia y aprender de los demás, los que son muy distintos y al principio no los entendemos pero, si les dejamos ser como son y les escuchamos pueden enseñarnos tantos ritmos y canciones nuevas.

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